Formas del Paraíso perdido

Para Franco Contreras nunca existen dos obras iguales, todas son obras primeras porque nunca se repiten. De allí el particular nombre de su muestra Obra Primera XVI, con la que inicia el uso del subtítulo: Paraíso Perdido. En ella, el artista merideño reúne una selección de su trabajo realizado entre 2000 y 2017, compuesta por alrededor de 60 piezas entre esculturas de madera de café y dibujos. La exposición, que se inaugura este domingo a las 11:00 am en la Sala TAC, donde estará abierta hasta el 22 de abril, evoca ese paraíso bíblico del que su madre le hablaba, con montañas, árboles,murciélagos y una serpiente de diez metros. Aunque Contreras nunca estudió en una escuela de bellas artes, su preparación en Historia del arte y Filosofía marcan de cierta forma su estética. Su acercamiento al arte ha sido siempre el mismo, el de repre sentar de la forma más sencilla, elemental y primitiva, el mundo que lo rodeaba. ?Siempre he dicho que el no hace con lo que tiene, no hace en ningún lugar?, agrega. Así, ha creado a través de sus obras un universo natural que replica los paisajes de sus memorias. Formas que han ido apareciendo de manera intuitiva, casi al azar, y que el artista ha ido revelando con cabuyas, cuchillos y machetes como sus únicas herramientas. Es a través de las obras que ha elaborado durante todos estos años que Contreras le ha encontrado ?sentido? a la madera, armando esculturas que involucran no solo a la naturaleza, sino que aluden también al tema de la fragilidad por la austeridad de sus estructuras. ?Esa fragilidad que somos y nos cuesta tanto aceptar?. La razón de que su propuesta se centre en la naturaleza el artista la atribuye a su lugar de origen: ?Es una obra muy sencilla, y de alguna manera habla del modo de ser andino. Esa manera de ver la naturaleza y registrarla, esa sensibilidad. Porque la naturaleza en Mérida es muy rica, pero escasa. No hay grandes terrenos para sembrar y el frío se impone. Entonces hay que ser muy observador?. Para el artista, que comenzó en los años 90, cuando daba clases de Historia del Arte y decidió empezar a experimentar en sus creaciones, con un miedo que aún no lo abandona del todo, a pesar de haberse presentado en diversas exposiciones, tanto individuales como colectivas. Sin embargo, no ha parado, y su reto es ver hasta dónde puede llegar con estos materiales. ?La dureza, el olor, el color, puede durar años…?. Por ahora, Conteras seguirá explorando esas formas que dicta lamadera, sumateria prima esencial. ?Caprichos? a los que él obedece, y terminan siempre por sorprenderlo.

Fuente: El Universal