El equilibrio de los materiales como metáfora de la naturaleza

E l metal y la goma se conjugan para crear obras que poseen un equilibrio aparente, y esconden un universo de modificaciones inherentes a su propia construcción en Estructuras elásticas, la más reciente muestra de Magdalena Fernández.

Materiales entrelazados en una disposición que reformula los paradigmas de lo estático. El orden y la posibilidad de cambio están prestos a comenzar una danza, pero retrasan el momento conservando su posición.

Ensamblar esta exposición tiene a la creadora en un afán que la lleva a subir, bajar, medir con precisión y finalmente observar el volumen suspendido en el Secadero 3 de la Hacienda La Trinidad.

La artista plástica confiesa que siempre ha respetado la morfología y las condiciones estructurales de los materiales con los que trabaja, normalmente en su estado natural, y así da paso a la posibilidad de transformación que yace en la obra. “A lo mejor la gente que entre no va a tocarlas, pero en sí mismas tienen esa flexibilidad y son piezas que casi pueden rebotar”, comenta.

“En todos mis trabajos siempre ha estado un poco esa idea de que las cosas se pueden mover, desequilibrar, reconfigurar por la intervención de un espectador, de un animal o del agua en los videos que hago.

En esta exposición no presento videos. Sin embargo, siempre hay un lugar o un momento de esa pieza en el que puede dialogar con un ente externo o bien, su concepto en sí mismo es capaz de interactuar con el exterior”, asegura Fernández en torno a la muestra que inaugurará mañana.

Estructuras elásticas fue presentada en Houston el año pasado. Fernández explica que el concepto artístico se mantiene y por eso conservó el nombre.

A pesar de ello, la pieza principal, una instalación compuesta por goma y acero armónico, ubicada en el Secadero 2, es totalmente nueva, a diferencia de la anterior que fue creada en el año 2000. “Este es un trabajo que conjuga el dibujo con estructuras elásticas de escala media”, revela.

La artista indica, en relación con la posibilidad de que aparezca el movimiento en su trabajo, que a veces los creadores usan conceptos intrínsecos que se repiten durante su obra. “Es una cosa que pertenece a tu manera de ver la vida. Yo he revisado trabajos viejos míos y existe una especie de incertidumbre, una duda frente a las cosas que hace que siempre me las replantee en otro estado, en una colocación distinta, en otra perspectiva o movimiento. Creo que es algo inherente a mi manera de estar en el mundo, que es una incertidumbre constante, pero esa es solo una hipótesis”.

Fernández asegura que utiliza lo abstracto como lenguaje porque es la forma que tiene para expresarse en los códigos que mejor conoce, tal vez por su formación como diseñadora o por sus estudios en matemática. “Si yo intentara hablar de otra manera, quizás no me saldrían las palabras. Es una cuestión de contingencia, hablas con lo que puedes hablar”, afirma.

Aunque en su trabajo pretende referirse a la naturaleza, no espera que sea una realidad. “Es una metáfora y es mi manera de escribir lo que miro”, admite.

Fernández vive en Venezuela y tiene la firme voluntad de continuar en el país. Seguirá apostando por el arte para contribuir con la creación de un mejor futuro. “Uno tiene fe en que esto también es construir un país”. Dice que el arte también abre puertas, cambia perspectivas y genera esperanza.

“Cada uno debe preservar su integridad. Si te gusta, si quieres hacerlo y crees en esto, ¿qué otra salida tienes? Tienes que seguir trabajando porque es la única manera en que tú seas tú y estés bien”, refiere.

Fuente: El Nacional