El arte abierto, expuesto al vandalismo

Más allá de las que se encuentran en espacios cerrados, Caracas reúne decenas de obras de arte que la convierten en un museo al aire libre. Desde murales cinéticos hasta esculturas a gran escala. El caraqueño se acostumbró a transitar entre creaciones de artistas reconocidos internacionalmente como Carlos Cruz-Diez, Jesús Soto, Marisol Escobar, Alejandro Otero. La lista es larga, al igual que los daños que merman su impacto o propósito transformador. Para el año 2009 se contabilizaban 276 piezas ubicadas a cielo abierto y distribuidas en los cinco municipios de la capital: 112 en Libertador, 71 en Sucre, 45 en Chacao, 44 en Baruta y 4 en El Hatillo.

El tramo correspondiente al municipio Libertador presenta la obra Uracoa (2012) del artista criollo Mateo Manaure, fallecido este 20 de marzo de 2018. A seis años de su creación, casi todas sus pequeñas baldosas azules y naranjas se mantienen en sus 2,5 metros. La obra entró en el Plan Siembra Petrolera de Pdvsa La Estancia y se le destinaron seis millones de bolívares, según El Universal. El contraste es evidente cuando las baldosas se convierten en pintura y los códigos postales cambian. La experiencia cinética de Módulos Cromáticos (2001) del también venezolano Juvenal Ravelo se torna un manchón grisáceo a medida que se avanza en el municipio Chacao.

Fuente: elestimulo.com