Morella no quiere ser un querrequerre

Yo no puedo dejar de pintar, sería como un querrequerre enjaulado?. Así, Morella Jurado confiesa que es lo mejor que sabe hacer desde que tenía 12 años. Descalza, libre, artista, nos comenta que se aburría entre cuatro hermanos varones, y que como Teresa de la Parra, por tedio, comenzó a encontrarse con el arte. Se paseó por todas las escuelas de arte del país, como la Cristóbal Rojas, Cegraf, Instituto Armando Reverón (hoy Unearte) y la UCV, de la que recuerda una convulsión política que la distanció y la llevó, más adelante, a un intercambio cultural por Fundayacucho, en la Universidad de San Carlos, en Valencia, España. Desde entonces lleva 40 años trazando la poética de lo que pasa en el mundo y en el suyo. Se asombra del recorrido, pero también agradece la desacralización que los viajes por el mundo le ha permitido. Rusia, EEUU, España, República Dominicana, Colombia, Brasil, Jordania, Cuba y Perú, son algunos de los lugares expositivos y muestra de que su país no tiene nada que envidiarle a otro en cuanto a arte se refiere. ?También hay grandes artistas, grandes museos, o sea estamos equiparados simbólicamente, solo falta que la gente entienda qué es lo que nosotros tenemos?. Si bien el artista mira por la rendija donde la sociedad voltea y que es, además, el termómetro LA PATRIA A PINCEL > La artista pide reivindicar a los grandes artistas venezolanos como Armando Reverón Para ella nadie trabaja mejor el terreno de lo simbólico que los creadores. de esa sociedad, Morella figura como defensora de esta afirmación. De Gadafi, de Estamira y sobre el propio Hugo Chávez, su sensibilidad ha concebido el hecho político como un eje transversal del arte. ?Pero para que haya arte tenemos que salvar a los artistas. El artista es un estrato social, pues el artista tiene una manera de asistir a la vida distinta al resto, y no porque seamos especiales, digamos que el artista es un estrato social?, añade. LA POESÍA COMO TRAZO En su obra reciente hay un lugar común, de 10 años para acá sus cuadros tienen que ver con lo político, pero no olvida la poesía de este territorio. Es en Cuzco, Perú, en el Museo de Arte Contemporáneo (2011), cuando irrumpe con una muestra de territorialidad y poética. Especula y repiensa otras geografías, que le tienden la mano al poeta como extensión. Para muestra, escrito está en un lienzo cercano, ?la muerte no existe? entre dos pájaros que siluetean. ?Lo maravilloso es que la obra, también permite que el poeta conteste con una poesía sobre la misma. Por dar un ejemplo, el libro de Ramón Palomares, que es uno de mis poetas favoritos, me enorgullece poder tener un cuadro como tapa de sus Crónicas del aire. Morella Jurado no se considera poeta, pero convierte cada trazo en una lectura catártica.

Fuente: Diario Ciudad CCS (Distrito Capital)