La Armonía y el Caos en los paisajes de Iván Romero se muestran en el Museo Alejandro Otero

Armonía Caos es el título de la primera exposición que en sus 20 años de carrera el artista plástico Iván Romero exhibe dentro de un museo, en los espacios de la Sala 5 del Alejandro Otero (MAO), ubicado en La Rinconada, Caracas, donde permanecerá hasta mediados de febrero, aproximadamente. En esta propuesta, que contó con la curaduría del investigador Jhonny Fung, se comprimen los últimos cinco años de trabajo de Romero, lapso durante el cual se ha concentrado en el paisaje natural, en ambientes marinos y lugares boscosos, reinterpretados en un lenguaje plástico abstracto, a veces con sombras figurativas en algunas de las piezas. MUESTRA MUTANTE Y DINÁMICA La muestra caracterizada por un planteamiento curatorial dinámico está dividida en dos etapas. Desde un primer momento, que se inició el pasado mes de noviembre, el espacio está ocupado por el momento Armonía, configurado con unas 10 obras de gran formato, descritas por el artista como sutiles y cálidas, acordes con el primer concepto incluido en el título. Posteriormente, a mediados de este mes, la exposición mutará y dará lugar al momento Caos, para el cual fueron seleccionadas seis piezas de formato múltiple, creadas para ser mostradas en conjunto y que debieron reconfigurarse para poder entrar en la sala. Para darle aún mayor dinamismo a la muestra, se instaló en la sala un taller en el que las y los visitantes pueden observar, en vivo, el proceso creativo de Iván Romero. Según comentó el artista en conversación con el Correo del Orinoco, muy probablemente la planificación cambie, con la inclusión en la muestra de las obras que surjan in situ, al calor de la propia muestra, dentro del taller en sala. De tal manera que existe la posibilidad de que una o varias de las seis piezas seleccionadas para Caos sea sustituidas por alguna obra que nazca en plena sala. DESDE LA MEDITACIÓN En su proceso creativo Romero visita el paisaje, lo palpa, lo siente, lo disfruta, en fin, lo vive. Medita dentro del espacio, recoge sus energías y las deja influir en sus emociones que luego graba en su universo interior. Con estas impresiones en su interioridad, Romero va a su taller y las reinterpreta. ?No acudo al paisaje para capturarlo tal cual es, no pinto la flor, el árbol, tal o cual cosa. Más bien concentro mi atención en la emoción que me genera e intento plasmar eso desde un punto de vista idílico, desde el paisaje interior, desde las emociones y sentimientos que me genera el paisaje?, reveló el artista. MOMENTOS Y ESTÉTICAS Aunque para la exposición están divididos, en ese proceso creativo pueden alternarse, conjugarse e incluso complementarse los dos contextos, armonía y caos, independientemente si se trata de un paisaje marino o de bosque. ?Hay momentos en la reflexión, en la meditación dentro del paisaje, en los que predomina la sutileza, la armonía y en otros la reflexión está marcada por el casos del entorno, por ejemplo el el detalle que ocurre bajo una matica donde está un animalito esperando cazar a otro para poder subsistir. Son momentos como de mayor intensidad y tensión?, explicó el autor. En este caso, se trata del caos no como confusión y desorden, sino como punto de partida, como reinicio o nuevo comienzo para la creación, como la condición amorfa que da pie a la reconfiguración. Desde el punto de vista estético, las piezas del momento Armonía son mas luminosas, de colores suaves, muchos pasteles y contrastes más bien reducidos, atenuados como aguadas que asemejan la técnica de la acuarela. Por el contrario, apuntó el artista, en las obras del momento Caos predomina el gesto, el trazo duro, el brochazo, con mucha carga de rojo, negro, azul y contrastes fuertes. ?Por lo general diluyo mucho, trabajo con muchas capas de color: coloco capas sobre capas, sobre capas, sobre capas y así consigo profundidad. No juego con las técnicas comunes de perspectiva para lograr profundidad, sino que simplemente superpongo capas, desde colores muy sutiles a colores más densos. Esto genera profundidad, la pintura es plana pero genera una atmósfera y rompe con las técnicas tradicionales?, aclaró Romero. En este orden de ideas en Armonía hay menos capas que además son muy traslúcidas, delgadas y sutiles. En Caos, adelantó el autor, estas capas son gruesas, a veces como empastes que deja materia en la obra, como huella del brochazo o de espátula. POR EL MEDIO AMBIENTE También forma parte de la exposición un material audiovisual formado por fotografías y fragmentos de video que registran y dan cuenta de proceso creativo de Iván Romero en el taller desde los últimos siete años. Igualmente la propuesta se complementa con la exhibición de un estudio, que es en sí misma una serie terminada, bajo el título Nevada en Margarita formada por fotografías intervenidas con acrílico. ?Aquí hago una relación al recalentamiento global, al cambio climático. Plateo, desde una metáfora, una idea poética que en algún momento en Margarita caerá una nevada. Creo que no estamos exentos de ello, porque hace poco cayó una nevada en el Sahara. Si seguimos contaminando, dañando al planeta de la forma como lo estamos haciendo, es posible que lleguemos a algo como eso?, denunció el artista. EN SALA Si bien el artista está en algunos momentos disponible en sala para intercambiar ideas, responder preguntas y aclarar dudas, no está planteado que el público intervenga en la elaboración de las obras, pero tampoco está completamente negada esa posibilidad. Inclusive, contó Romero, en experiencias anteriores en otros espacios, ha llegado, por ejemplo, una madre con su hijo y el pequeño ha manifestado su deseo de intervenir. ?En ese caso uno no puede negarse. Y yo lo sé porque mi hijo, de apenas dos añitos, entra al taller, se embadurna y su mancha ingenua, pura, nace de la emoción más genuina. Entonces lo que hago es aprovecharla, incorporarla?, relató. Igualmente está previsto que mientras permanezca la muestra se realicen otras actividades complementarias como visitas guiadas y conversatorios. Armonía Caos permanecerá abierta al público hasta mediados de febrero en el Museo Alejandro Otero de La Rinconada en Caracas.

Fuente: Correo del Orinoco