Carmela Fenice muestra una visión distinta de la muerte

?La memoria es el único paraí- so del que no podemos ser expulsados?, reza la frase de Jean Paul que se lee al entrar en la sala de El Hatillo. Existen tantas formas como seres humanos de acercarse a la muerte y en la exposición Diálogo íntimo con la memoria, la artista Carmela Fenice explora, sin miedo, la muerte de su madre, desde la nostalgia de unamanta bordada inconclusa, un baúl, objetos de tocador y años resumidos en fotografías y poemas. La exposición traída delMaczul, bajo la curaduría de María Teresa Govea-Meoz y la museografía de Pedro Quintero, explora desde una obra íntima temas universales como la ausencia, el luto y la figura materna. ?La madre o cualquier figura materna son algo universal, cuando la represento quiero llegar a todo el mundo?, explica Carmela Fenice. Hace seis años la arista debió enfrentarse al fallecimiento de su madre y a la tarea de desmantelar un cuarto lleno de recuerdos. Fue así como tropezó con infinidad de fotografías olvidadas y objetos que le recordaban la esencia de su madre. Así surge la muestra de 10 obras que inaugurará el domingo, a las 11:00 am, en la Galería del Centro de Arte El Hatillo. En ella, Fenice utiliza distintas técnicas entre ellas, fotografía, escultura, instalación y videoarte para reconstruir lamemoria de aquella relación madre-hija. ?Para mí es la mejor manera de mostrarle al mundo ese homenaje que cada uno debería hacerle a esa figura materna?, explica la artista. Desde la experiencia personal, Fenice explora la muerte buscando derribar los tabúes que la rodean. ?La muerte es algo de lo que muy poca gente habla, y hay que asumirla, afrontarla y homenajearla porque forma parte de la vida?, agrega. A través de algunas fotografías rescata recuerdos infantiles, en otras busca representar a su madre y reconocer su ausencia y en algunas incluso llega a expresar las fases de un luto con las que cualquiera podría sentirse identificado. Junto a ellas, el videoarte y la escultura en los que acepta el llanto y el dolor como parte del recorrido y no como muestras de vulnerabilidad. Junto a ellas, objetos que, a primera vista, parecen simples, como una talquera o un par de zapatos pero que al mismo tiempo están cargados de significados. Todos, elementos que convierten la experiencia en un viaje sensorial y evocador a las piezas perdidas de la memoria. ?Asumo con dignidad la ausencia y no me enfoco en el luto, sino en el homenaje y la gratitud plena. Reflexiono y valoro más, hago las paces conmigo misma y lo asumo de la mejor manera posible?, finaliza.

Fuente: El Universal