Poesía fotográfica se plasma en instantáneas citadinas

l barinés Jorge Rivas Rivas tiene 61 años de edad, de los cuales más de la mitad los ha pasado fuera de Venezuela dedicado a hacer fotografía. Se maneja tan bien en francés como en español, característica que se refleja en el nombre de su exposición Au fil de L?eau (Al borde del río), una muestra de fotos de riberas citadinas en las que capta instantes vespertinos en diferentes ciudades, donde la quietud y el color son parte del ambiente.

La exposición está integrada por pequeñas imágenes instantáneas y una decena de ampliaciones. Se trata de una galería fotográfica, sin embargo la experimentación con la luz y el color que se muestra tiene más semejanza con lo que puede lograr un pintor frente a un caballete que lo que hace un fotógrafo con un disparador automático.

Rivas Rivas nació en Altamira de Cáceres en la década de los cincuenta. Cuando tenía 23 años de edad se residenció en París donde, al igual que en Nueva York años después, realizó estudios de cine, fotografía y video. Su proceso de creación artístico comenzó con procedimientos fotográficos antiguos como la goma bicromática y el carbón. Luego, inició una serie de retratos de su pueblo natal que quedaron registrados en el fotolibro Mi pueblo , publicado por Filigranes, una editorial francesa que trabajó en coedición con el Centro Nacional de la Fotografía de Venezuela.

Durante muchos años, mientras vivía en Europa, el foco de su trabajo se mantuvo en el retrato. Llegó a editar fotolibros en los que mostraba a grandes personalidades del arte latinoamericano que vivían en París durante los años noventa. En 2005, se refugió en la que ya era una antigüedad: una cámara Polaroid Spectra con la que fotografió a la capital francesa usando la técnica temps de pose en la que juega con el desenfoque y la luz.

“Tenía bastante tiempo viviendo en París y mucha gente me decía que por qué no trabajaba en torno a la ciudad, así que lo hice”, recuerda el fotógrafo y añade: “Cuando hacía repérage, que es ir a mirar los lugares para explorarlos, noté que me interesaba más la presencia de los espacios fluviales en las ciudades y los comencé a fotografiar, pero buscando un desenfoque particular, que me permitiera atrapar un instante singular del día: justo cuando la noche comienza a adueñarse de la luz”. Ese instante vespertino Rivas Rivas lo llama “momento apocalíptico”, término que tomó de la novela El héroe discreto de Mario Vargas Llosa.

A pesar de tratarse de imágenes en las que se muestran puentes y riberas, el fotógrafo indica: “Yo no quiero registrar simplemente los espacios fluviales, sino lograr que esas imágenes logren desprender al final cierta poesía a partir de esos instantes atemporales, que además no tienen una localidad fija. No se pueden vislumbrar las fronteras, cuando se intenta hacer perdurar un momento en esas grandes ciudades en las que los ríos son el corazón con el que la gente se conecta”.

Los colores negro, azul morado y naranja convergen como en un lienzo con acrílicos en cada una de las ampliaciones que se exponen en la galería Tresy3 de Las Mercedes.

Así, París, Rotterdam, Budapest, Lisboa y Basilea, entre otras capitales europeas, han quedado plasmadas en pequeños formatos fotográficos que muestran una visión particular de la vida en la ciudad, una en la que el tiempo no parece discurrir de la misma forma que en la realidad.

Fuente: El Nacional