“Sería irresponsable no trabajar sobre lo que vivimos”

E smelyn Miranda Oroz-co escarbó en las bolsas de la escasez. Las colas para comprar comida ­y desgaste físico y emocional que implican­ fueron el tema que seleccionó para crear Julio/agosto, 2016, obra que lo hizo ganador de la 14ª edición del Premio Eugenio Mendoza, que otorga la Sala Mendoza.

“Logra sintetizar plásticamente un presente, sin sobre-determinarse. Desde la nada, arropa todo. La simplicidad de la obra capta y expresa la complejidad de nuestro momento. A través de una economía de medios, tenemos un resultado contundente”, fue el veredicto del jurado, integrado por la curadora de arte latinoamericano Sofía Hernández Chong Cuy, el investigador Eliseo Sierra y el artista Luis Lizardo.

Como parte del galardón, Miranda Orozco realizará una residencia de tres meses en el centro Lugar a Dudas en Cali, Colombia, y tendrá una individual en la Sala Mendoza el próximo año. Además de su trabajo, fueron reconocidas con menciones especiales las piezas Ficción postal de Daniel Medina y El libro dorado de Dianora Pérez.

Graduado de la Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena de Valencia, el pintor de 39 años de edad estudió fotografía en México, donde residió hasta 2007. Además se ha desarrollado en artes gráficas y perfomance. Son más de 5 lustros involucrado con la plástica.

Afirma que actualmente su obra ha mutado hacia los objetos. Hacia allí camina Julio/agosto, 2016, una propuesta que intenta reflejar lo que vive la sociedad venezolana.

A partir de bolsas desea dejar constancia de un hecho crítico. “Es una acumulación. La forma en que convive el material convierte al espacio en un lugar cargado de signos, de referencias; se convierte en actor determinante”, expresa.

— ¿ D e qué le h abl a el material? –Buscaba sistematizar la función que desempeña por su carga histórica. Se trata del movimiento de las colas y es un elemento que se desenvuelve en nuestro entorno social a partir de un intercambio, de la reutilización y la intervención del hombre.

–¿Qué le interesó de la temática de las colas para comprar comida? –Me pareció un momento específico importante para traducir, porque es la experiencia que estamos viviendo todos.

Nos marca directa o indirectamente y de eso podemos hablar los artistas: estamos involucrados en la sociedad como observadores, a la expectativa de todo lo que nos rodea; eso influye en nuestras obras.

Siempre he trabajado con un material que venga de segunda mano, que haya sido manipulado por otras personas; comencé a hacerlo para mis obras pictóricas y lo reutilizo.

Sucede lo mismo con las bolsas: subsisten en un espacio temporal que es la crisis y engloban la situación de dónde y cómo fueron recolectadas.

–¿De qué manera influyó su etapa como performer en el trabajo que realizó para esta muestra? –Es la acción, como los recorridos por la ciudad, reconocimiento de los espacios donde habito. Allí comenzó la idea de capturar estos materiales.

Mi etapa performática ayudó a construir estas obras pictóricas porque en ese acto de caminar descubrí los elementos que podía utilizar. Hace años que ya no hago performances, pero siguen marcando mi forma de hacer las cosas..

–¿Cuáles son los discursos que busca manejar desde el arte? –Mis obras están rozando lo político, las formas de trabajo que van en la visión directa del artista, que se basan en la revisión de cómo convivir con la sociedad. Mi trabajo va hacia lo político, además, porque somos todos parte de esto, no me puedo retirar, cerrar los ojos.

Sería irresponsable no trabajar sobre lo que vivimos. Es un momento bastante importante. No me gustaría indagar con otros medios y formas cuando estamos atravesando por esto.

Es responsabilidad de todos poder definir los discursos que se van a proponer, es un camino pertinente.

Fuente: El Nacional