Las tensiones económicas cercan los planos del arte

Se acerca el final de año. Las galerías y espacios expositivos preparan sus últimas exhibiciones. Al tiempo es necesaria una revisión de lo que ha sido esta temporada en el plano estético, cuáles han sido las individuales y colectivas que se han presentado en la ciudad, y de qué manera las ha afectado la crisis que permea a todo el país.

“La galería Freites presenta Obras singulares de maestros contemporáneos, en la que se confrontan piezas de 30 artistas. Pero en otras como Ascaso privilegian las individuales.

Aunque hay épocas en que baja el público ­como agosto o Navidad­ en las que se organizan más colectivas, porque abarcan un contexto más amplio y este tipo de exposiciones atrae más. Pero en espacios institucionales como la CAF o Mercantil ­que recién inauguraron propuestas­ este suele ser su perfil. Y los museos, cuando no tienen un proyecto cargado de ideología o compromiso con embajadas, presentan distintos creadores. La lucha es mantener la calidad a toda costa con todo el trabajo que implica”, expresa la curadora María Luz Cárdenas.

En una revisión por las principales galerías de la ciudad, durante el año se realizaron 37 exhibiciones individuales y 10 colectivas. En muchos casos depende del perfil del espacio y la línea de investigación de su equipo de trabajo, así como de los artistas que representan.

Por ejemplo, un espacio privado como la Sala TAC en el Trasnocho Cultural suele dar cabida a las individuales. Presentó cinco propuestas de artistas durante el año y cerrará 2016 con la colectiva A 2000 años luz. Dos caras de una pasión, que se inaugurará la próxima semana, integrada por colecciones sobre la representación de Jesús en América y Europa.

“En general es muy difícil continuar realizando exposiciones. Los costos afectan mucho. Pero en medio de las circunstancias nosotros logramos llevar a cabo nuestra agenda programática. Tuvimos que hacer varios recortes en programas, restringirnos en ciertos aspectos, pero esencialmente logramos lo que teníamos planeado; eso tiene que ver con la voluntad de una directiva y de un equipo de ofrecer a la comunidad artística y al público un servicio vinculado a la formación y difusión del arte”, afirma el investigador Félix Suazo.

Espacio Monitor, en el Centro de Arte Los Galpones, tuvo que modificar su programación en la segunda mitad de 2016. Pero más que por la situación económica, se debió a la inversión que representó Contralapared, que aún está en exhibición. “Esa muestra fue muy difícil de organizar. Ha tenido mucho éxito de público, casi llegamos a las 10.000 visitas en la sala”, señala su director, Luis Miguel La Corte.

Durante el año la galería trajo, además, piezas de artistas extranjeros. “El costo siempre va a depender de la complejidad de la obra. En general, con artistas de afuera los principales gastos son el transporte y el seguro. Y no hay divisas, ni para el arte ni para comprar insumos de ninguna naturaleza”, agrega.

Mercado reducido. El galerista Nicomedes Febres considera que la realidad financiera se ha reflejado en la disminución del mercado del arte en 50%. Los coleccionistas han pasado a mercados secundarios como las subastas, afirma. Esto hace más riesgosa la inversión en exposiciones que luego no implicarán recuperación económica.

“Un montaje implica muchos gastos. Esto ha afectado a los artistas: como se han reducido las dimensiones del mercado, uno evita hacer exposiciones individuales porque los artistas van a quedar más pobres de lo que son y llenos de obras de arte. Uno se ve obligado a bajar el ritmo”, dice.

El crítico y fotógrafo José Luis García afirma que los creadores se han visto afectados en la producción de obras, principalmente por la dificultad para adquirir insumos.

“En fotograf ía se ha vuelto c ompl ic a do e n marcar. He visto cómo muestras se han quedado a medio camino o han variado su forma de presentación.

La tinta cuesta 1.200 dólares y eso es mucho dinero.

Ni hablar de la escultura, prácticamente solo la realizan los grandes maestros, artistas de trayectoria y muchos est á n fuera del país, como Alberto Cavalieri. Y eso afecta a las nuevas generaciones, sobre todo en lo educativo: hay poco acceso a bibliograf ía, materiales, viajar, realizar residencias”.

En esto último coincide Julio Pacheco Rivas y suma otra condición: “Hay un cortocircuito entre el artista y su público. Cuesta ubicarse en lo que es relevante y la trascendencia que tienen las cosas. Antes una exposición en u n museo, un premio, eran noticias de importancia naciona l. Hoy no sé si es así.

Hay un cambio en la escala de importancia de las cosas”.

Fuente: El Nacional