Gisseline Amiuny crea volúmenes con la luz

L a luz es la energía de la obra de Gisseline Amiuny. Y esa luz es, por supuesto, el color.

En las esferas y en los cubos elaborados por la artista, en los rectángulos etéreos en la sala, es el color la principal experiencia. Es así como lo plantea en su propuesta, luego de cinco años de estudio e investigación.

Con la museografía de Gabriel Benítez, Esculturas suspendidas, luz y color es la muestra que inauguró el domingo en la galería Graphicart, ubicada en el edificio La Hacienda en Las Mercedes. Una decena de piezas en pequeño y mediano formato dan cuenta de su evolución en el arte cinético.

“Siempre digo que los venezolanos tenemos por las venas la influencia de los maestros Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez. Yo estudié Arquitectura y los arquitectos siempre vamos hacia la geometría. Estas son piezas que te dan una paz increíble y para ellas utilicé la luz como pincel, que identifica mi propio lenguaje”, expresa Amiuny, que además ha desarrollado estudios de orfebrería, diseño y decoración.

La artista ha presentado exposiciones en París, Bogotá, Perú y Estados Unidos. En ellas su obra estaba encerrada en una caja: figuras cuadradas o circulares atravesadas por una espiral que genera sensación de movimiento.

Pero para esta ocasión, decidió sacar del encierro sus figuras. Ahora se expanden en la sala, sobre una base y entre paredes blancas en las que se proyectan sus sombras. Esta arquitectura de tramas y volúmenes virtuales fue elaborada a partir de láminas de plexiglás. En el proceso utilizó computadoras y máquinas CNC para cortes con láser.

“Como artista siempre quieres estar creando y ya tenía cinco años con las mismas obras. Estuve en el Grand Palais, en la Galerie Denise René en dos ocasiones y, más recientemente, en Carré Latin.

Pero llega un momento en que ya tienes tiempo en una búsqueda y necesitas superar tu obra, cambiar. Sin embargo, mantengo las figuras geométricas”, agrega.

A ratos la luz que cae sobre las esculturas es roja, luego cambia a verde y azul. Esta iluminación LED y el uso de controles electrónicos para la temperatura se pueden ajustar a distancia desde una aplicación móvil, herramienta desarrollada por el ingeniero Víctor Ottati, esposo de Amiuny. “Trabajo el color aditivo. En los trabajos anteriores empleaba RGB y el material era transparente. En este caso uso el acrílico en verde y morado. Eso permite que al juntarse con los otros tonos, pueden llegar a generar el negro, aun cuando la pieza está en un ambiente de luz”, señala.

Amiuny asegura que su principal interés es el dinamismo en las piezas, que los distintos ángulos puedan generar la percepción de varias obras en una misma. Este desarrollo del arte óptico-cinético, adaptado a los elementos tecnológicos del presente, le ha valido la categorización de su obra como neocinética, por la influencia de los nuevos materiales en los fundamentos ya establecidos. Así lo definió Édgar Cherubini en un texto que se incluye en el catálogo: “Observamos la utilización de un lenguaje objetivo y una propuesta reflexiva de gran rigor y purismo”.

Fuente: El Nacional