“En lugar de cerrar espacios, he apostado por convocar”

E n medio del calor zuliano, Lourdes Peñaranda luce sus mejores trajes. Es la inauguración del 19º Salón de Jóvenes con FIA, que por vez primera sale de Caracas y se instala en un museo del occidente del país: el Maczul. Con 19 obras y 8 artistas invitados, la edición le permitió a la institución que preside desde hace más de 2 años consolidarse en el mundo cultural venezolano.

“El efecto ha sido muy positivo, toda la gente quiere venir para acá. Además, está la singularidad del espacio: es muy grande, no hay muchos así en Venezuela. Posee terrazas espaciosas, con mucho verde y amplios corredores. Eso a las personas les atrae mucho”, afirma la arquitecto y artista plástico.

–¿Qué búsqueda se planteó con la curaduría del Salón Jóvenes con FIA 2016? –Me interesaba el tema: Estados suspendidos . Habla de ese sitio intermedio entre géneros. Pero más allá de una hibridación, una mixtura, una contaminación, me interesaban propuestas que pudieran ser tan válidas dentro del arte como en las otras disciplinas, más que simplemente usar otras informaciones o técnicas aplicadas.

Me parece que es hacia donde se está dirigiendo el movimiento, lo que me ha interesado toda la vida, quizás por mi misma evolución y formación. Hace 20 años los límites eran más marcados, los determinaban los salones; lo más reciente es hablar de bidimensional y tridimensional, porque no lo puedes categorizar solo en pintura, escultura o fotografía.

–¿Cómo fue el proceso de llevar el Salón Jóvenes con FIA a Maracaibo? ¿De cuánto fue la inversión? –El comité de la FIA se reunió para decidir dónde debía ser este año. Con la crisis de espacios que actualmente existe y con el posicionamiento que ha venido logrando el Maczul, me llamaron. Por supuesto, dije que sí. Me pareció que era muy beneficioso para ellos que se realizara acá y también para el Maczul porque lo consolida. Por primera vez hay un cambio de centralidad, ya la gente no mira a Caracas sino a Maracaibo.

Eso es bastante importante.

–¿Cuál es el impacto que ha tenido entre los artistas locales la llegada del Salón Jóvenes con FIA? –Ha sido muy positivo. Dio la posibilidad de incorporar a otros creadores de la zona que quizás tenían más dificultad de ir a la capital. Eso trae un refrescamiento, caras nuevas, además de esa confrontación entre Caracas y la periferia que es interesante.

–¿Cuál considera ha sido clave en su gestión para impulsar un museo tan grande y demandante? –Cuando comencé me reuní con la junta directiva anterior y con miembros de la fundación. La política hasta entonces había sido el cierre de salas y tener una sola abierta, porque era más fácil de mantener. Pero yo he hecho todo lo contrario. Creo que mientras más gente venga al museo, mientras más personas estén pendientes de qué pasa, el efecto multiplicador será mayor y serán más los que quieran aportar. En lugar de ir cerrando espacios, he apostado por convocar. Por ejemplo, la tienda se abrió a los dos meses de yo haber llegado, tenía 16 años cerrada. Todo el mundo me decía que estaba loca; pero aunque sí ha sido un gran trabajo, la tienda no representa ningún riesgo. Y ha crecido sola, ahora empieza a darnos un ingreso. Fue esa mi intención: que la gente se involucrara. Y de esa manera hemos creado un efecto multiplicador más que reductor.

–¿Qué opina de la gestión de la Fundación Museos Nacionales? –En la junta directiva, uno de los puestos es de la fundación y otro de la gobernación, que en este caso son oficialistas. Y ha habido juntas un poco difíciles. Hasta ahora no nos han impuesto una línea de trabajo, solo que este año no hemos recibido nada de dinero ni sabemos si va a llegar.

No han hecho convocatoria.

Las últimas dos veces que obtuvimos el aporte fue con una convocatoria; teníamos que introducir un proyecto que estuviera dentro de los lineamientos que ellos proponían, por ejemplo, la vez anterior fue educación. Solo iban a dar dinero para eso, no para proyectos expositivos. Ellos han entendido que somos un territorio neutro. Tratamos de ser lo menos políticos posible; si el proyecto es de calidad, no importa de qué bando sea, puede ir a sala.

Fuente: El Nacional