Con hilos se teje el lenguaje visual de Reymond Romero

Como si fueran delgadas cascadas, hilos de colores se extienden desde el techo, en libertad, en una de las paredes de la galería D” Museo, ubicada en el Centro de Arte Los Galpones, en Los Chorros. Con esta tríada de obras, llamadas Hilachas, se inicia la exposición Acumulaciones compulsivas, donde el artista merideño Reymond Romero da fe de sus más recientes trabajos sobre el color.

El protagonismo del hilo en la muestra deja entrever la evolución creativa de Romero, quien ha hallado en este material la forma natural de conectar sus intereses en torno a la moda con un trabajo de arte y diseño que ha desarrollado y decantado en la última década. “Cuando empecé a pasar del diseño de moda al arte me interesó despellejar los trajes, ver los elementos que los componen desde sus posibilidades estéticas y plásticas. El hilo es muy versátil en la posibilidad de crear cosas”, comenta. En ese tránsito, apunta Romero, se encontró con descubrimientos que le marcaron desde entonces: “Supe que existe corporeidad sin el cuerpo humano y volumetría incluso sin un soporte físico”.

En las obras que exhibe en D”Museo, el artista se suma a la corriente de la abstracción geométrica para plantear sus inquietudes visuales y estéticas. “Empecé a quitar elementos y me quedé con la raya y con el punto, con momentos de libertad y color”.

En una serie de 23 cuadros realiza variaciones de líneas verticales coloridas, logradas tras enrollar, a mano, y en un ejercicio de dedicación y paciencia, cada uno de los hilos, sobre un caballete de madera reforzado y cubierto por lienzo. “Lo mío es un estudio eterno sobre el color a través del textil. En estas obras no puedo negar la compulsividad de repetir, del trabajo meticuloso. La repetición de los elementos te aporta cualidades, te genera códigos que puedes leer”, indica. Precisamente, en el texto de la muestra, la curadora María Luz Cárdenas reseña: “El hilo se convierte en trama, la trama en textura, la textura en texto, el texto en paisaje, el paisaje se hace cuerpo, urdimbre de luces, capa de tejidos, franjas de puro color”.

La muestra se completa con una instalación volumétrica de 105 esferas de distintos tamaños y llamativos contrastes, elaboradas cada una con hilos, fragmentos de tela y relleno industrial. Con motivo de esta individual Romero emprendió también su primer acercamiento formal a la pintura, con un mural en la entrada de Los Galpones. “Me interesa el asunto multimedia en lo contemporáneo. Mis obras son pinturas textiles, pero esta vez hay varios riesgos en los formatos”, concluye sonriente.

@mariagfernandez

Fuente: El Universal