Onofre Frías: “Con el estudio de la polirritmia busco que el ojo baile”

El artista cree que actualmente no existe producción crítica alrededor de las artes visuales y piensa que tanto los creadores como los promotores culturales están asumiendo las dificultades con “poca creatividad” El pequeño Onofre vio en la sección de artes de una famosa revista la obra de un artista cuyo planteamiento se ubicaba en las trincheras del arte pop. Quiso imitarlo, tomó su muñequito de Pluto y lo intervino con pequeños triángulos y cuadrados. El historiador de arte Alfredo Boulton pasó por su pueblo de paso (Miranda) y el farmaceuta, que creía en las habilidades artísticas del niño, le mostró su trabajo. A Boulton no le gustó, le negó el título de arte y argumentó que no servía. La anterior es una anécdota que el artista plástico Onofre Frías, con más de 40 años de trayectoria, resguarda en su memoria como un recordatorio en el que se evidencia que ante ciertos comentarios negativos la gente sigue adelante y avanza, sí cree en lo que hace. Sus primeras aproximaciones con la pintura fueron a partir de la intuición, dibujando e imitando los cómics que le gustaban en la infancia. Su vivencia lacónica le ofreció un inventario sensorial de colores, sabores y texturas caribeñas que determinaron su propuesta pictórica hasta hoy. Su última muestra Vivero Visual Real Maravilloso integra alrededor de 50 piezas entre pinturas, ensamblajes y esculturas en los más diversos formatos que recoge la esencia fundamental de su investigación con el color. Ese carácter de experimentación y de fusión en su obra le permite, según sus palabras, no cansarse de sí mismo, y disfrutar otras posibilidades y meterse en nuevos problemas, señala. Con respecto a las esculturas, dice que a nivel de construcción de la propuesta es mucho más complejo, pero no deja de ir corporizando el discurso ya madurado. Quizá las formas tridimensionales son el intento de lograr cuánticamente la materialización de un discurso en el espacio, explica Frías. Los espacios geográficos de su infancia y de sus afectos han sido importantes para la construcción de su propuesta plástica inserta en el universo sensorial de lo caribeño. Yo estoy detrás de cómo crear un lenguaje que le dé valor a los espacios geográficos del afecto, los que uno admira, dice. Música para los ojos El color utópicamente lo planteo para que sea como el sonido. Los ojos también oyen y saborean, incluso uno se enamora por los ojos, comes con los ojos, dice Frías, gran conversador. El planteamiento de lograr un tratamiento del color que se asemeje a la experiencia sonora ha sido una motivación constante. Con el estudio de la polirritmia (ritmos de percusión) busco que el ojo baile. Por eso en la fenomenología cromática que yo planteo hay sobre todo colores primarios y pocos colores secundarios, buscando esa sonoridad, esa música para los ojos, explicó. En sus indagaciones reconoce las huellas de artistas como Paul Klee, Piet Mondrian, Henri Matisse y Jesús Soto, famosos por sus aportaciones e investigaciones con el color. En este recorrido a Frías le queda por hacer. Me queda una utopía a resolver, y es que pueda materializar con las futuras tecnologías cómo poner a flotar las formas en el aire y que la gente lo pueda sentir en el cuerpo. Ya es posible, ya hay ensayos con los avances de la cuántica, cuenta con emoción. Si no le alcanza el tiempo, desea que otros continúen con esos planteamientos y lo logren. Para Onofre Frías el reto del verdadero artista es llegar a una propuesta que tenga una autenticidad social y estética de disfrute espiritual, expresa. Un mundo incoherente En medio de la conversación, Onofre Frías se detiene a pensar sobre el mundo posmoderno y sus contradicciones. Afirma categóricamente con una sonrisa más bien desilusionada: Creo que lo que hemos construido es un mundo bizarro, incoherente socialmente, donde el ciudadano no sabe de qué sentirse orgulloso. No se valora, no se conserva, no se restaura, se cambia una cosa por la otra. Cree que sin desarrollo cultural no puede haber desarrollo de ningún tipo en el país, y que los problemas que nos aquejan son de índole educativo. Nuestros líderes no son muy cultos, asegura. Se queja de la destrucción de algunas obras en el bulevar de Sabana Grande y en otros espacios, lamenta que la gente no cuide las esculturas y que estas tengan que ubicarse a distancia. Su sueño es un jardín de esculturas para el disfrute de los espacios públicos por parte de los ciudadanos. Imagina uno con sus esculturas y le brillan los ojos. También se toma el tiempo para pensar en el olvido, y en la cualidad del venezolano de olvidar las tristezas muy rápidamente. Por ejemplo, no se hace si quiera un homenaje a las almas de la vaguada de La Guaira, no se ha hecho ni siquiera un monumento, dice. Es interesante cómo nuestra alegría se sobrepone a la tristeza, le gusta pensar en un frase del poeta Alfredo Chacón, que asevera que somos claro oscuros, alegres y tristes a la vez. Una crítica a la crítica Para Onofre Frías actualmente no existe producción crítica intelectual de las artes visuales contemporáneas. No hay críticas. No tenemos críticos de arte que apoyen a los artistas que tenemos propuestas. Están esperando que llegue la Quinta República y no salen, no producen, no siguen las galerías, las exposiciones, y esto le sorprende más aun en un contexto en el que los medios digitales y las redes sociales han democratizado las comunicaciones al punto de que los críticos no necesitan publicar un libro para realizar su trabajo respecto a lo que sucede en las artes visuales del momento. Como un artista trabajador y constante, espera que los críticos digan algo más que qué colorida exposición de su trabajo. Prefiere que lo destruyan con argumentos a recibir ese tipo de comentarios totalmente superficiales. En general piensa que hay una gran falta de creatividad en la actividad creadora, poca capacidad para resolver los problemas. Se cierran galerías, se cierran espacios, se quejan de que no se hacen las cosas, pero se abordan todas estas situaciones con poca creatividad, según su opinión. Incluso, piensa que a pesar de la gravedad de la actual crisis que atraviesa el país, el pueblo, el artista y la gente crece en situaciones conflictivas como esta. Ante esta falta de creatividad, él espera seguir creando y seguir planteándose nuevos retos como la proyección de su obra a escala latinoamericana. Yo expondré hasta que pueda. A menos que me manden al ejército y me prohibían pintar. Si no me sucede eso seguiré creando hasta el final, sentencia. Con la exposición que en estos momentos está presentando en el Centro de Arte Daniel Suárez ubicado en la Alta Florida, se siente contento, satisfecho con el recorrido de su obra. Cuando conjugas todas las intuiciones y el conocimiento hay un gran placer, asegura. La muestra se presentará hasta 29 de agosto en la Galería de Arte Florida, ubicada en la avenida El Ávila con calle San Miguel, quinta Veneyork, urbanización Alta Florida. El horario de exposición es de lunes a domingo de 10:00 am a 4:00 pm. La entrada es libre.

Fuente: contrapunto.com