Sofía Ímber, leyenda viva del periodismo y el arte venezolano

Sofía Imber es un ícono del periodismo venezolano, una mecenas de las artes criollas que durante más de medio siglo ha abogado por los valores de la libertad y la democracia a través de diversos espacios mediáticos de los que fue pionera.

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A sus 91 años, conserva el temple y la lucidez que en su juventud la llevaron a ser conocida como “la intransigente”, título con el que fue bautizado el libro que recopila sus artículos de opinión y durante su visita a los estudios del programa Aló Buenas Noches que transmite El Venezolano TV, comentó que no atesora ningún recuerdo de su pasado como lo hace al presente.

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Remarcó que el periodismo no puede ser complaciente y por eso durante su carrera se destacó por su búsqueda implacable de la verdad, sin aceptar respuestas evasivas de sus invitados.

En ocasiones anteriores expresó que no llora porque el dolor se lleva con dignidad, pero este jueves aseguró que vive “con muchos dolores porque he perdido seres queridos, porque veo el país con muchas dificultades. Yo convivo con esas cosas, pero no lo manifiesto con lágrimas”.

El Museo de Arte Contemporáneo de Caracas llevó su nombre por muchos años, durante los cuales lo dirigió con un ojo de águila para la belleza y destreza para la administración, hasta que fue despojada de su cargo por el fallecido expresidente Hugo Chávez Frías en una de sus alocuciones de Aló Presidente, tras lo cual el mismísimo Fernando Botero escribió una misiva respaldando a Sofía Ímber.

Tras su partida obras como la Odalisca de Henri Matisse “desaparecieron” bajo las narices de la nueva administración de la institución, presuntamente para adornar las salas de los hogares de personalidades del alto mando del Gobierno venezolano.

Subrayar la importancia del mensaje fue una de sus máximas y sostuvo que ese valor lo trasladó al Museo. “Siempre tuve presente que el Museo debe ser comunicador, hacer que algo sientan. Jamás la indiferencia”, dijo.

Ímber relató que para elegir las obras que adornarían los salones del Museo, tenía siempre en cuenta “los conocimientos, con mucho pensar que ese dinero no era mío y que estaba destinado para que lo vean. Tenemos tan pocas obras y tan pocos museos que había que escoger con muchísimo cuidado y tener respeto en el exterior porque es el deber de uno llevar a Venezuela lo mejor”.

Fuente: ElVenezolanoNews.com