Ángela Bonadies repiensa la precariedad y el duelo

Cabrujas no era dios, pero tenía una capacidad casi providencial para abstraerse de aquellas situaciones de la apremiante cotidianidad que, paradójicamente, ralentizan el entendimiento justo del país. Ese que somos, ese que creemos ser, ese que nunca llegamos a ser…

Aun así, desde el artículo brillantemente escrito o también desde la pieza dramatúrgica habitada por personajes enfrascados en la búsqueda infructuosa de una definición clara de sí mismos, Cabrujas sí pudo llegar al tuétano de lo que somos. Y sus cavilaciones lo condujeron a una conclusión que aporta pistas acerca de una posible identidad: somos una sociedad provisoria, a medio construir o mal construida. Un lugar que jamás llegará a ser morada definitiva. Un pedazo de humanidad de memoria frágil y cambiante. Un gentilicio improvisado como una casa que nunca se termina por falta de bloques… o por desidia.

Algo de estas angustias las comparte con Cabrujas la artista visual Ángela Bonadies (Caracas, 1970), quien inaugura mañana, a las 11:00 am, la muestra West Side, en la galería Abra, ubicada en el Centro de Arte Los Galpones.

Se trata de una propuesta que reúne fotografías, esculturas, instalaciones, un afiche, dos teatrinos y un libro intervenido sobre la obra de Armando Barrios, cuyas iniciales coinciden con las de la artista.

Todas las obras fueron concebidas a partir de las imágenes del archivo personal de Bonadies que, repensadas o recontextualizadas, terminan extendiéndose más allá del papel fotográfico.

“West Side, sin embargo, surge de un trabajo más de casa. En ese sentido es muy diferente al de La Torre de David (que realizó la artista junto con Juan José Olavarría)”, dice Bonadies, quien, desde temas como la memoria o la fragilidad (o precariedad) de las estructuras, busca, como lo hacen las criaturas cabrujianas, una representación nítida de lo que subyace más allá de lo visible, de lo evidente.

Con West Side, Ángela Bonadies regresa a sus reflexiones en torno a la memoria y la identidad, pero también se plantea aquí aspectos como el duelo y las luchas territoriales, que no son más que luchas de poder. El titulo de la muestra le recuerda, por una parte, el apodo de una amiga cuya muerte coincidió con las manifestaciones estudiantiles de febrero de 2014; por la otra, la traslada al musical West Side Story, donde dos bandas neoyorquinas -una estadounidense y la otra latina- llevan la tragedia a una historia de amor; valga decir se pelean a muerte por un territorio, incluso idiomático.

La exposición permanecerá abierta por cinco semanas.

Fuente: El Universal