Momento de invertir en arte

Contemplar una obra de arte nos alegra el espíritu. Seguro nos complace más si esa obra está en nuestro hogar y hemos tenido la buena noticia de que la pieza se ha revalorizado.

La inversión en arte es una fórmula de preservar un capital, protegerse de una posible devaluación y oportunidad de revalorizar su compra en el tiempo. En una situación país con una elevada inflación, en Venezuela el arte se ha vuelto una opción competitiva frente a la compra de inmuebles o de vehículos para cuidar el patrimonio familiar.

Si piensa que se trata de una inversión costosa, tenga en cuenta que existen obras para coleccionistas que van desde jóvenes ejecutivos o nuevas parejas que están comenzando a formar una colección, hasta experimentados inversionistas.

Cuando las cuentas de ahorro no son una opción, una obra puede ser un instrumento de ahorro. Si el inversionista se asesora podrá comprar una pieza que se revalorizará. Otro elemento que se le suma a la inversión en arte es la posibilidad de traslado que tienen las obras, lo cual es una ventaja frente a otros bienes, para comercializarlas tanto en el país como en el exterior. Significa una posibilidad de inserción en el mundo globalizado de hoy.

Factor emocional

Un plus es el elemento gratificante que conlleva adquirir una obra que nos emociona y trae alegría al alma, particularmente en los tiempos convulsionados que vivimos.

Los expertos señalan que la emoción es uno de los primeros factores que lleva a una persona a vincularse con el arte como inversión, sobre todo en los comienzos como aficionado.

Cómo comenzar

Acudir a las exposiciones de los artistas en las galerías o centros de arte; inscribirse en sus listas para recibir notificaciones de nuevas actividades. Consultar publicaciones de arte, conversar con los expertos en valoración, asistir a las ferias de arte.

En Venezuela la Feria Iberoamericana del Arte, FIA, es una buena oportunidad anual. Este año será del 25 al 29 de sep

Los artistas venezolanos

En Venezuela se mantiene un movimiento plástico muy atractivo, no sólo de los artistas consagrados, sino también de jóvenes emergentes con talento. Al invertir en estos últimos, además del factor emocional, es importante considerar el potencial del joven artista, con base a la información que se investigue. Respecto a los grandes maestros, un ejemplo ocurrió en Nueva York, con la obra “Diablesco” del maestro Oswaldo Vigas, fallecido en abril 2014. La pieza fue vendida por la casa de Subastas Christie ́s por un precio récord para el artista: $209.000. “El record anterior de Vigas fue un óleo sobre tela pintado en 1967, “Guardiana”, que alcanzó en otra puja de Christie’s un precio de $111.750. (Diario El Nacional, 30/05/2014).

Obras de nuestros artistas cinéticos, Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez son noticia también porque se revalorizan anualmente en los mercados internacionales. En Venezuela, otro maestro del cinetismo, Juvenal Ravelo, conocido por su mural en la Av. Libertador de Caracas, en dos años ha visto triplicar el precio de las obras de su exposición Exposición “Luz y Color en el nuevo Milenio” (Caracas 2012, Centro de Arte Daniel Suárez).

Estos casos muestran lo que llega a significar la inversión en arte, a mediano y largo plazo. En sus comienzos estos artistas solo tuvieron un potencial de revalorización. Un coleccionista lo observó y adquirió sus primeras obras. Alguien que le hizo “tilín” una obra de arte y seguro se llevó ese trabajo.

 

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Artículo publicados por Somos Seguros